Lo que comes cerca de tu entrenamiento puede determinar si tienes una sesión mediocre o una legendaria.
Pre-Entreno (1-2 horas antes): Necesitas carbohidratos de digestión media/lenta para tener energía constante. Ejemplo: Avena con fruta o una tostada integral con pavo. Evita grasas pesadas que ralenticen la digestión.
Post-Entreno (30-90 min después): El objetivo es reponer el glucógeno y reparar fibras. Aquí los carbohidratos rápidos y la proteína son reyes. Ejemplo: Un batido de proteína con un banano o arroz blanco con pollo.
Recuerda: la hidratación es el "suplemento" más importante. Bebe agua antes, durante y después.
