El cerebro humano está diseñado para ahorrar energía, por eso siempre te dará excusas para no entrenar. La clave no es luchar contra la pereza, sino engañarla.
La Regla de los 5 Minutos: Dite a ti mismo: "Solo iré al gimnasio por 5 minutos. Si después de ese tiempo me sigo sintiendo mal, tengo permiso para volver a casa".
Nueve de cada diez veces, una vez que te has puesto la ropa, has preparado el termo y has cruzado la puerta, la resistencia mental desaparece. El paso más difícil de cualquier entrenamiento no es la última serie de sentadillas, es el primer paso fuera de tu casa.
